lunes, 30 de noviembre de 2009

“Ni Todo Es Tan Bonito”

Juan Manuél, estudiante y el delegado de estudiantes de la Facultad de Medicina de la Universidad de Sevilla presenta su opinión sobre los problemas que encuentran los estudiantes de medicina mientras él termina su año final de los estudios, mirando al futuro con los “dedos cruzados.”

El último que usted recuerda: Una inyección fría de anestesia, se besó a su esposa y se llevaron hasta la sala de operación. Después de unas horas arduas de operación usted se despierta por unas voces bulliciosas. Usted abre los ojos con cuidado y hace una mirada por el cuarto entero. Está colocado en una habitación blanca y sencilla del hospital.

Hay una gran falta de intimidad que usted se imaginó por su recuperación dura, usted tiene dos "vecinos" que están charlando con un grupo de miembros de la familia y amigos. Con el parpadeo de un ojo, entra al médico que usted recuerda mirando antes de la anestesia, junto con dos residentes, y no uno, no dos, pero ocho estudiantes de la medicina entran al mismo tiempo y se acercan.

Encima de la falta de privacidad para los pacientes, Juan Manuél, conocido como Juan Ma, alerta que “por cada médico que da práctica, hay ocho estudiantes de medicina…lo que uno puede aprender es mínimo, y no debería ser así.”

Juan Ma admita tímidamente que se ha metido en una carrera en que “te conviertes en una especie de esclavo.” Para él, y para todos los estudiantes de la medicina, Juan Ma ha dedicado seis años de su vida a unos estudios extremamente duros.

Los primeros tres años fueron enfocados en cursos de anatomía, fisiología, y bioquímica. Siguiendo los primeros tres años, estudiantes aprenden de la cirugía, patologías, y tienen prácticas en el hospital.

En su práctica hospitalario, y con la chaqueta blanca, “todos piensan que eres médico pero la cara se nota que es un estudiante bringado.” Juan Ma explica que físicamente es imposible recordar los datos necesarios, y “pierdes lo que has aprendido de memoria.” ¿Pero, qué o quién tiene la culpa? ¿El currículo, la manera de enseñar, la prioridad del sueldo de unos profesores?

La cara bringada no miente: “Yo estoy asustadísimo, lo que he aprendido es inútil.” Sentados en las clases, los estudiantes escuchan pero no practican. Juan Ma compara su educación con el programa americano popular, House, en que un doctor siempre encuentra la fuente de una enfermedad grave y pocas comunes.

“Nos enseñan muchas enfermedad raras, pero las diarias no tienen importancia…tiene que tratar a las personas…tranquilizarles…tratarles con cercanía, y un estudiante no aprende esto. No es lo mismo tratar a alguien que tiene mocos a alguien que tiene cáncer.”

Este año, Juan Ma terminará sus estudios y tomará el MIR, el médico interno residente, un examen de 5 horas y con seis meses de preparación, pero necesario para trabajar en la sanidad pública. El examen “determina lo que vas a trabajar prácticamente para toda su vida.” Si Juan Ma quisiera trabajar en sanidad privada, no sería un examen necesario.

Con las notas que reciben los estudiantes, se establece un orden de escoger las especialidades abiertas, el con la mejor nota tiene primera preferencia. Las especialidades más populares son la cirugía de corazón, la medicina del sistema nervioso y la medicina de pediatra.

A Juan Ma, le llama la atención la medicina de familia, una de las especialidades menos populares. Pero para él, el contacto con las personas y familias es algo importantísimo.

“Estoy muerto de miedo de mi futuro trabajo…ni todo es tan bonito.” Pero para Juan Ma y para los 370 estudiantes que terminarán sus estudiantes en el 2010, los positivos de lo trabajo superan los negativos, sí no, no seguirían con una carrera que demanda tanta dedicación. “Me he metido en una carrera preciosa…la profesión más bonita.”

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